Carlos Pezoa Véliz: El cantor del pueblo.

carlos_pezoa_veliz_antologia.jpgDe los "archivos" que acumulo en mis lecturas por la web y otros, rescato este artículo escrito por un amigo y cononocedor de nuestra cultura tradicional, Ricardo E. Ortiz Barría, periodista, escribe en El Divisadero, el diario de la Región de Aysén, Patagonia, Chile. 

Ingresen a El Divisadero y podrán leer un artículo dedicado a Gonzalo Rojas: Un relámpago llamado Gonzalo Rojas (1917.2011), pero acá Ricardo nos cuenta de Carlos Pezoa Véliz, los dejo con su texto.

Carlos Pezoa Véliz: El cantor del pueblo

Viernes 2 de Mayo del 2008

Ricardo E. Ortiz Barría

El día de ayer jueves 1 de Mayo (este año fue domingo), se conmemoró en Chile y en el mundo, tal y como viene aconteciendo desde 1890, es decir desde hace ya 118 años, el día del Trabajo. En recuerdo de tan significativo hecho, hemos querido asociar hoy, una fecha que involuntariamente, habíamos pasado por alto.

El 21 de Abril pasado, se conmemoró el primer centenario del fallecimiento de uno de los más destacados poetas sociales chilenos, denominado, creemos en justicia, el cantor del pueblo, a la temprana edad de 29 años en el Hospital San Vicente de Paul de Santiago el 21 de Abril de 1908, fallecía Carlos Pezoa Véliz

Nacido en Santiago en una fecha hasta hoy no precisada, pero que según se desprende de anotaciones hechas por el propio poeta en su diario intimo, el cual comenzara a escribir el día 4 de Noviembre de 1899, en el cual señala” Según me han dicho, yo nací el 21 de Julio de 1879” se considera esta, como la fecha oficial de su nacimiento.

Siendo muy niño fue recogido por un matrimonio que carecía de hijos ; constituido por José Maria Pezoa, oriundo de Jahuel, comerciante en leña y licores y Emerenciana Véliz, quien administraba el baratillo de zapatos, pañuelos, artículos de greda, braseros de hojalata, sopladores y otras menudencias, el cual existió en una calle que, se encuentra ubicada al costado norte del hoy Parque Almagro en la comuna de Santiago, denominada Mencía de los Nidos, en recuerdo de la valerosa heroína oriunda de un pueblo de Extremadura en España llamado Cáceres, inmortalizada por la pluma de Alonso de Ercilla y Zúñiga en “La Araucana”.

Carlos Pezoa Véliz pese a no haber publicado libro alguno en vida, con su prosa y poesía impregnada al decir de uno de nuestros más grandes escritores costumbristas Nicomedes Guzmán (*) de una “Sensibilidad excepcional y poderosa, cantó al pueblo nuestro con mucha amargura y, sin embargo ¡con cuánta fuerza de entendimiento hacia los seres humildes, hacia el hombre anónimo, hacia la auténtica mujer de la tierra¡, impresionó fuertemente en los círculos intelectuales de Santiago y Valparaíso a comienzos del siglo XX.

Su marcada inspiración social, contrastaba con el modernismo implantado entonces, por el poeta nicaragüense Rubén Darío; en el poema “Cansancio del camino” publicado en 1903, nos encontramos con dos cuartetas que podrían considerarse, algo así como la declaración de principios del poeta “Yo no sé la estocada sorpresiva/ que hace saltar la sangre del contrario, / ni me la aprenderé mientras viva/ porque no siento audacias de adversario. /Yo no nací para luchar. De niño/ a hombre, sin pensar jamás en músculos, / debí solo ver flores, ver cariño, / campiñas, alboradas y crepúsculos.”

Del poco más de un centenar de poemas hasta hoy conocidos, escritos por C. Pezoa Véliz insertos en diversas antologías, han alcanzado mayor difusión y trascendencia: “Nada”, “Entierro de campo”, “ El perro vagabundo”, “Teodorinda” y “Tarde en el hospital” entre otros; este último, titulado originalmente “ Tarde en el hospital alemán” fue publicado en Agosto de1907, es decir ocho meses antes del fallecimiento de su autor en 1908, la posterior omisión de “ alemán” dio pié a la creencia de que se trataba de el último de sus poemas, escrito en el hospital San Vicente de Paul de Santiago.

"Nada" de Carlos Pezoa Véliz por Eduardo Yañez.

Uno de los grandes difusores contemporáneos de la obra de este cantor del pueblo, ha sido sin duda alguna el actor Jorge Yáñez, quien en 1977 en su disco debut como intérprete y recitador solista titulado ¡ Y que jue…!, incluyó con la musicalización de Patricio Liberona, recordada primera voz de “Los Moros” el poema publicado en 1904 “Nada” , cuyos primeros cuatros versos dicen “Era un pobre diablo que siempre venía/ cerca de un gran pueblo donde yo vivía; / joven, rubio, flaco, sucio y mal vestido, / siempre cabizbajo…¡Tal vez un perdido !.

Tres años más tarde en 1980 en su segundo disco titulado “Ya no es tiempo de llorar” incluyó los poemas “ Entierro de campo” publicado en 1901, con música incidental del recordado gran guitarrista nacional Jorge Muñoz (Q.E.P.D.), y “ El perro vagabundo” publicado también en 1901, el cual nos trae a la memoria un recordado programa radial que en aquella difícil época, emitía a través de sus ondas CB 66 la recordada radio Chilena, nos referimos por cierto a “Nuestro canto en la chilena” espacio creado y conducido por Miguel Davagnino”, en aquel tiempo escuchamos una bella cuarteta a modo de estribillo musicalizada por Jorge Yañez que dice “Es frase de dolor . Es una queja/ lanzada a tiempo, pero ya perdida; / es un día de otoño que se aleja / entre la primavera de la vida”.

En 1987 el poeta y cantautor Mauricio Redolés en su álbum “Bello Barrio” incluyó su muy bien lograda y personal versión del poema “Nada”. La prosa de Carlos Pezoa Véliz, especialmente aquellas de profundo contenido social y crítico, lo llevaron a ser comparado, con uno de nuestros más grandes cuentistas sociales, el lotino Baldomero Lillo, a modo de ejemplo transcribiremos fragmentos de “El Taita de la oficina” publicado en 1906 relato que describe la vivencias de un viejo obrero del salitre, y de “Politiquería” publicado en 1905. “El taita de la oficina” “El hambre era para el “una tonada en las tripas”, la mujer una “chancadora de chauchas”, el amor una “rasca sin vino “, la cerveza el “Dominus obisco”, el matrimonio un “sermón de las tres horas”, el trago un compañero y la vida “una payasá”…

SalitrerasCF00.jpgConocía al dedillo todas las labores salitreras. Peregrino de un viaje sin posible término, había disparado un cachorro (pequeño disparo de pólvora con que se afloja el caliche). En Santa Luisa, se había hecho ripiar (trabajador que se ocupa en sacar la tierra suelta que sobre en los cachuchos hirvientes, después de liquidado el salitre) en Ballena y había tomao junto al patrón Daniel Oliva cuando en la oficina Atacama les toreaba los cobres con damajuanas de chicha…” “Politiquería” “Hay hombres suspensivos que son indispensables en la caligrafía politiquera, así como hay diputados interrogantes que no dejan en paz a los ministros, con curiosidades de carácter administrativo y de repetición cargante. Yo pregunto al Gabinete si es posible tal situación en el país… Yo me pregunto señor Presidente…. Total que el ministro acaba como siempre por anunciar que “estudiará los antecedentes de esa cuestión gravísima”, y que el diputado queda como de costumbre: sin saber nada” “Politiquería” fue publicado reiteramos, en 1905, cualquier semejanza, pensamos, “no es ninguna coincidencia”. (*)

Del prólogo de “Carlos Pezoa Véliz, antología “segunda edición, Editorial Zig Zag 1970.-

Fotografías: 1) Carlos Pezoa Véliz, dibujo de una antología, de la web: http://www.poesias.cl/ 2) Salitrera abandonada en el Norte de Chile. Primera Región Provincia de Tarapacá.

 

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