El origen de un clásico. La Joya del Pacifico.

victor_acosta_junto_microfono.jpg Se recuerdan de unos artículos dedicados a Valparaíso en estas mismas páginas ... en ellos mencionamos a Víctor Acosta y su obra "La Joya del Pacifico", donde me recuerdo que Osvaldo "Gitano" Rodriguez decía:

La imaginación de Acosta va más allá de la simple metáfora tradicional. Afirmar que las buenamozas porteñas son flores blancas crecidas en el jardín del mar no es una figura cualquiera. Pienso, además, que Acosta debe ser chileno, de lo contrario no celebraría en ese vals peruano la Plaza de la Victoria, que se llama así precisamente, porque los leones, la fuente y las diversas estatuas que la adornan son parte del botín que se trajeron los soldados chilenos de la Campaña del Pacífico.

Los dejo con este interesante artículo, que encontré (de casualidad) en una web: http://ciudaddevalparaiso.cl/, donde el escrito lo hace un bisnieto de Víctor Acosta, Ariel Vera, con apuntes recopilados por la hija de Víctor, Rosa Acosta. Lamentablemente, no pude comunicarme con ellos, al no tener un correo o fono para complementar más este excelente artículo. Además agregué muchas versiones de "La Joya del Pacifico", para que vean su comportamiento en el tiempo y por diferentes intérpretes.

El origen de un clásico, La Joya del Pacífico

Ariel Vera, Rosa Acosta.

Del Cerro los Placeres, yo me pasé al Barón… basta decir estas palabras para que alguien reconozca la canción y empiece a cantarla. La joya del Pacífico está en el repertorio común de los porteños, en el soundtrack de la ciudad. Pero pocos saben quién fue realmente su autor, incluso dicen que es peruano. No así Ariel Vera, quien desde que tiene uso de razón afirma:- Mi bisabuelo la escribió, el chileno Víctor Acosta.

"La Joya del Pacifico", Víctor Acosta y la Orquesta Típica de Ángel Capriolo.


 
Iba en la Escuela Grecia de Valparaíso, en séptimo u octavo, cuando la profesora de música mencionó La joya del Pacífico. -Es de mi bisabuelo- dijo él. Y todos sonrieron incrédulos, incluso la maestra. -¿No me cree?- siguió Ariel Vera   -Le apuesto un siete a que es verdad. Al otro día llegó con un casete de composiciones sobre el Puerto donde decía: La joya del Pacífico. Intérprete Lucho Barrios. Autor Víctor Acosta. Desde ese día en adelante, año a año, Vera pasó el ramo de Música apostando la nota máxima a sus ingenuos superiores.

"La Joya del Pacifico", Victor Acosta y acompañamiento.


 
disco2_267.jpgNo se puede ser muy severo con aquellos profesores por perder. Lo cierto es que fue el peruano Lucho Barrios el que popularizó el vals en la década del setenta - la incluyó en el LP Gracias Chile de 1970 - y compatriotas suyos ya habían hecho sus propias versiones: Carlos Reyes Orué en 1949, quien se jacta de darle la tonalidad de vals peruano, y Eduardo “Zambo” Salas, el que la grabó en 1960 bajo el sello Phillips. Barrios se llevó el crédito porque para cuando decidió cantarla ya era famoso.

"La Joya del Pacifico", Eduardo Salas Cárdenas Chacón y Otros.


 
El Puerto tuvo su propio intérprete, Jorge Farías, el “Ruiseñor de los Cerros Porteños”. Hasta su muerte en abril del 2007 seguía cantándola en algunos bares y es quien la inmortalizó en el film Valparaíso, mi amor de Aldo Francia (1969). La primera vez que Farías la grabó fue en 1966 en el lado B de un disco - Donde van las canciones que no prometen éxito- ironizaría él más tarde. Farías se tomó la libertad de alterar la letra en honor a una enamorada y le agregó la estrofa Cordillera de mi ensueño –cerro donde vivía la porteña-, Valparaíso de mi amor.

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Pocos días después, el 15 de septiembre de 1966, el creador de La Joya del Pacífico, Víctor Acosta, fallecía en Santiago. Tenía 73 años, 55 de los cuales los había dedicado a la música folklórica. Su época dorada fueron las décadas del cuarenta y cincuenta, cuando se presentó en los principales teatros de Santiago e hizo giras por Chile, Argentina y Uruguay.

"La Joya del Pacifico", Jorge Farías y Los Diamantes del Sol.

Su hija Rosa Acosta quiso dejar testimonio de ello y recortó y pegó en un cuaderno notas periodísticas que hablaban de su padre. En la primera página se lee:- Un viejo adagio sevillano dice que con dos endechas bien sonadas todo payador se gana el cielo… Víctor Acosta debe haberse ganado muchas veces el cielo, porque en sus veinticinco años de artista ha compuesto quinientas cuarenta canciones de amor, dolor, angustia y esperanza. Nadie en nuestro país exhibe una obra más bella e intensa sobre motivos de un criollismo tan auténtico.

"La Joya del Pacifico", Lucho Barrios con Angel y Arnaldo Silva.

Esto fue publicado en 1946, once años después de que un crítico de espectáculos de apellido Yáñez Silva  descubriera al trío Acosta, Funes y Herrera en el local Septiembre de Santiago. Entonces dijo:- El trío de ayer, aunque no sabe llevar quizás smoking o frac, sabe ser huaso de verdad.

"La Joya del Pacifico", Trío Terranova.


 
Víctor Acosta se hizo famoso principalmente por sus cuecas: El carro chileno fue record de ventas, El rodeo lo hizo famoso internacionalmente y con El circo ganó el primer concurso de cuecas del refresco Coca Cola. Pero en esos tiempos se hacía mucho más que sólo cantar; lo de Acosta era el show bussiness, como diríamos ahora. Formaba compañías o conjuntos con los que hacía actos de variedades. Por ejemplo, en 1936, junto a La Alegría Chilena y Las Huasitas Chillanejas presentó en teatros el sainete La vida en los minerales escrita por él; tres actos que probablemente se intercalaban entre la música y el baile que ellos mismos proporcionaban. Incluso actuó para la pantalla grande en más de una ocasión; La hechizada (1950) de Alejo Álvarez fue una de ellas.

"La Joya del Pacifico", Diapasón Porteño.


 
Valses, cuecas, tonadas, foxtrots, corridos, swings y rancheras, en dúos, conjuntos o con orquestas, su desplante fue variado. Según otra de sus hijas, Bernarda Acosta, ayudó a varios artistas a surgir incluyéndolos en sus repertorios. Afirma que así fue con Iris del Valle, actriz que en la década del cincuenta ganó fama como La Pelá, el personaje del radioteatro Hogar dulce hogar de Eduardo de Calixto, y también con su performance en el famoso cabaret Bim Bam Bum de Santiago.

"La Joya del Pacifico", Joe Vasconcellos.


 
El Negro Acosta, como le decían a Don Víctor, grabó La Joya del Pacífico por primera vez en 1938 y tres años después la inscribió en el registro del Pequeño Derecho de Autor. Tuvo tres hijas de tres mujeres distintas –al menos las reconocidas- y todas dijeron alguna vez que La joya la escribió pensando en su madre. A esa conclusión llegó Ariel Vera, quien se propuso en el 2004 hacer un documental sobre la canción y la autoría de su antepasado. Siempre había tenido presente el tema. De chico no dimensionaba el alcance de la balada, pero una vez adulto tomó conciencia de su popularidad. Las palabras de un amigo suyo que vive en Suecia fueron claves. Le dijo en una de sus visitas:- Cuando estoy afuera y escucho La joya del Pacífico, cierro los ojos y veo el Puerto; me da nostalgia, me pongo a llorar.

"La Joya del Pacifico", en el bar el Cinzano del Puerto.


 
Entonces Vera se puso en campaña y su proyecto ganó financiamiento del Gobierno Regional en el 2004. Fue así como supo que el periplo de su bisabuelo partió en Vallenar, donde nació el 15 de junio de 1905, y donde hace cuatro años que el Museo del Huasco guarda su certificado de nacimiento, en una sala que lleva su nombre. También aprendió que Acosta salió cantando de esa ciudad y de muchas otras; su boleto de viaje eran su guitarra y su voz. Iba de restaurante en restaurante ofreciendo entretenimiento a cambio de unas monedas para el viaje. Fue un cantautor nómada que llegó a Valparaíso y le dedicó una canción.

También lo hizo con Iquique en su vals Iquique, jamás te olvidaré. En el Puerto estuvo durante la década del treinta, pero el éxito se encontraba en la capital y el extranjero. Volvería con renombre en 1949 a presentarse en los principales casinos, ya no en los bares de mala muerte.

Acosta no solamente se preocupó de dar un buen espectáculo, sino que luchó. Dio la pelea por una remuneración justa de parte del Pequeño Derecho de Autor que administraba la Universidad de Chile en esos tiempos (hasta 1987). Usó la tribuna que le daban los diarios para exponer un problema que aquejaba a todos los artistas chilenos. Mi caso es uno de los más representativos- dice Acosta a una publicación- No porque sea un “macanudo” sino porque soy uno de los autores que tiene mayor número de grabaciones. Sin embargo, a pesar de la popularidad de mis composiciones, he estado recibiendo cantidades que no están en absoluto de acuerdo con lo que en verdad debiera percibir.

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Hoy día quien acoge las ganancias que dan sus creaciones es su hija Bernarda Acosta, quien heredó los derechos. Sigue siendo poco, según Ariel Vera, aunque Acosta ganó la pelea y a partir de los años cincuenta recibió una paga digna. Tampoco se quedaba callado cuando lo acusaban de plagio o cuando lo plagiaban. Por aquellos años se solía inscribir las canciones tiempo después de estar ejecutándolas y eso daba pie para el robo intelectual. En 1944 propuso formar una comisión especial en el Sindicato de Autores que fiscalizara la originalidad y autoría de las composiciones. Así era. Al “Tordo Cantor de Chile”, otro de sus apodos, no se le venía con cuentos.
 
Para su bisnieto, La Joya del Pacífico es un segundo himno nacional. Cuando la tocan en los bares la gente la canta animosamente- dice. En su investigación descubrió que hay una versión en Rapa Nui y otra con el ritmo de la salsa, pero acá viene lo raro: cantada por suecos y alemanes, hijos de padres chilenos residentes en el extranjero. De los intérpretes nacionales, la han tomado prestada –por nombrar algunos- El Temucano, Palmenia Pizarro, Douglas y Joe Vasconcellos. Este último afirma en el documento audiovisual de Vera, que la canción tiene una estructura musical tan buena que prácticamente todos los estilos le quedan bien. El eligió la batucada y desde que la grabó se ha convertido en ítem obligado de su repertorio en vivo.
 
Ariel Vera no tiene problemas con las múltiples versiones que existen de la composición de su bisabuelo. Su búsqueda tenía dos objetivos: el íntimo, de rastrear los orígenes de su propia veta artística como showman –es animador de fiestas-; y el público, de divulgar el aporte de su antecesor al Puerto, es decir, que le haya dado un himno a Valparaíso, como dice el título del documental. Y por supuesto, poder enrostrarles a los incrédulos, con pruebas fehacientes, su vínculo sanguíneo con la famosa, a estas alturas diva, La Joya del Pacífico.

Por Montserrat Madariaga

BIBLIOGRAFIA

Recortes de diarios recopilados por Rosa Acosta, hija de Víctor Acosta
Documental La joya del Pacífico, un himno a Valparaíso - Director Ariel Vera
"Iquique y Valparaíso de la mano de Víctor Acosta" - Bernardo Guerrero en:  http://www.nuestro.cl/biblioteca/textos/victor_acosta.htm


ENTREVISTA

Ariel Vera - bisnieto de Víctor Acosta
 

Fotografías: 1) Victor Acosta. 2) Vinilo original de la primera versión de la Joya del Pacífico. 3) A la izquierda, Acosta (de humita) junto al micrófono, orquesta que el formaba para hacer sus grabaciones.Manolo Aranda, violinista, al centro. 4) Víctor Acosta, junto a su familia, al arpa: Rosita, al piano: Bernarda, al micrófono, izq. Griselle Moreno y derecha, Alina Cortéz. Victor Acosta con la guitarra.

 

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Comentarios

gracias por el hermoso artículo! notable en sus audios, pulcro en su estilo. gracias gracias

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