La invisible frontera entre el patrimonio material e intangible.

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La Revista Patrimonio Cultural, nos trae esta vez, un buen tema y al final de este artículo, un detalle de este Solsticio de Invierno, en este mes de junio, para nosotros La Noche de San Juan.

Una entrevista a dos profesionales, en relación a este tema...

Culturas ancestrales:
La invisible frontera entre el patrimonio material e intangible

En un día en que era difícil respirar en el centro de Santiago, reunimos a una académica e investigadora que ha dedicado su vida a comprender y difundir la sabiduría indígena, con un profesional mapuche que plantea su visión de las comunidades indígenas con una mirada desde la marginalidad, donde la urgencia es por el "legítimo derecho a existir".

Por Andrea Villena Moya. Es periodista, Master en Comunicación y Educacion.

Más allá de su extenso y destacado historial como antropóloga, investigadora y académica de la Universidad de Chile, Victoria Castro se autodefine como "una persona con interés por el ser humano, por la naturaleza como cultura y porque haya un planeta para las generaciones futuras"; mientras que César Millahueique es "indígena mapuche williche", encargado de patrimonio cultural indígena del Consejo de Monumentos Nacionales, CMN. Ambos reflexionarán en las siguientes líneas en torno al patrimonio natural y su vinculación con el patrimonio indígena.

CM: Para iniciar esta conversación, me paro desde la más absoluta marginalidad y desde una tensión que representa la sobrevivencia de los pueblos indígenas en este país. La gran lucha en Chile surge en una premisa simple: el legítimo derecho a la existencia, como pueblo
cultural y étnicamente diferenciado de otros. Y estamos hablando el año 2008. Por lo tanto, el trabajo que se desarrolla desde el área de patrimonio cultural indígena se sustenta en ese marco ideológico, en esas visiones y en este deseo de escapar rápidamente de todo el sistema de opresión que se ha construido para la asimilación, que no es otra cosa más que un instrumento para hacer desaparecer a pueblos completos en nuestro territorio.

¿Teniendo conciencia de esa marginalidad cómo conjugan el respeto del patrimonio natural en los pueblos indígenas?

VC: No puedo decir que me encuentre en una trinchera opuesta a la de César, siendo que soy bien mestiza. Mi postura es personal. Lo que enseño tiene que ver con los ancestros de los patrimonios indígenas, con un modo particular de visión de mundo que no ha sido homogeneizado por la globalización y donde se vive la naturaleza como cultura.

Ya en la década de los '6o varios biólogos, filósofos de la ciencia y distintos autores llamaron la atención sobre algo que es natural y cotidiano en el mundo indígena, y es que si no cuidamos a los otros seres vivos, no hay posibilidad de mundo para las generaciones futuras.

Y esto no es una metáfora, es una urgencia de primer orden. En ese sentido, no percibo la naturaleza separada de la cultura.
En el 2007 en Putué, Villarrica, se declaró monumento histórico el sector del cementerio, pero también la zona donde se juega palín. Es decir, una protección que conjuga tanto al patrimonio tangible, como intangible...

CM: Cuando estoy hablando de patrimonio cultural de los pueblos indígenas no puedo hacer la separación entre patrimonio tangible e intangible. Para mí esa es una separación dramática de corrientes pos-modernas. En el caso de los pueblos indígenas estoy hablando desde el patrimonio cultural, no desde lo monumental. En Chile no existe ningún instrumento normativo que proteja el patrimonio cultural, lo que existe es una Ley de Monumentos Nacionales, que separa los conceptos de monumentalidad -como un ejemplo vivo todavía de la concepción colonialista que impera en las distintas escuelas de la sociedad chilena-, con el de lo patrimonial.
Y lo patrimonial es un elemento que recién quiere instalarse como una respuesta altruista que supere lo insolidario de las distintas corrientes
de pensamiento en Chile. El concepto patrimonial se instala y surge como un instrumento para proyectarse a futuro, para salvar con vida.

Esto lo entendieron rápidamente los pueblos indígenas, porque en definitiva el único instrumento post dictadura que ocupa el concepto patrimonio cultura! es la Ley Indígena 19.253 y que en su artículo 28 letra F, le da sustento a esta visión. Entonces, es el mundo indígena el que ocupa e instala el concepto porque durante la discusión de la Ley Indígena, una de las más debatidas del país, con presencia de 3.600 asambleas a lo largo del territorio da ejemplo de ese altruismo. Porque los pueblos indígenas necesitan en su conjunto, sobrevivir.

El patrimonio surge entonces como un concepto que permite la visibilización de los indígenas del territorio nacional, en contraposición a lo monumental. La monumentalidad permitió la asimilación y posteriormente la integración. Pero lo patrimonial de alguna manera ha avanzado a otro concepto: el de la inclusividad. Esos ejercicios intelectuales me parecen tremendamente atractivos, pero lo que me incomoda es que se han demorado mucho en construir y cuando llegamos a cuestiones interesantes, nos encontramos con un modelo que ha optado por el libre mercado y la posmodernidad tremendamente light y banal.

Pero desde el CMN se ha intentado ampliar la dimensión monumental del patrimonio, realizando una extensión del concepto a otro más diverso, más inclusivo. Por ejemplo, gracias al Día del Patrimonio Cultural existe un conocimiento más masivo del tema...

CM: Más entusiasmo que conocimiento. Y me parece un fenómeno urbano maravilloso, que moviliza a más de 122 mil personas en un solo domingo. Cuando se patrimonializa el "día de los  monumentos nacionales" es aquel segundo en que la gente logra ingresar a un espacio y vive el fenómeno, que es muy breve. Los monumentos quedan, pero la experiencia de esa persona frente al objeto... ése es el momento... esa experiencia es la que patrimonializa, porque el objeto en sí, es monumental.

De acuerdo a su experiencia en la academia, ¿ha sido difícil tomar conciencia en recuperar el conocimiento ancestral? ¿Hay una reflexión sobre la importancia de conocer el patrimonio natural y ancestral?

VC: Sobre el tema del patrimonio cultural, comprendido políticamente en toda su complejidad, fuera de los indígenas que lo viven cotidianamente como una filosofía de vida, hay sólo una que otra voz suelta de un antropólogo que le preocupa el tema, pero son los menos. Es mucho más fuerte alinearse con las corrientes, ojalá las más rimbombantes, porque nuestro país ha mirado especialmente a Europa, desde el mestizaje temprano.

Los actores profesionales mestizos que se interesan por el conocimiento ancestral, lo difunden, pero es lento. Aparte de que el conocimiento está en las sociedades indígenas y ellas lo pueden transmitir mejor que nadie. Pero desde la dimensión académica sí hay un interés de ciertos grupos de nuestra sociedad, que es tremendamente mestiza, de hacer un aporte. Pero es muy lento. En cambio, las sociedades indígenas no son lentas.

Por ejemplo, en la zona norte las mineras han desecado los bofedales y han dejado extensos salares, afectando el frágil ecosistema y al ganado, que es su riqueza. Y recién ahora, gracias a la protección de la Ley Indígena, han podido integrarse para demandar a las mineras y conseguir que construyan, por ejemplo, una planta desalinizadora.
La gente debe aprender a respetar, nosotros aún vivimos en una sociedad académicamente bárbara, que no reconoce que hay otra ciencia, otro sistema de conocimiento y otros valores mucho más completos... me refiero a la mestiza, no a la indígena.

¿Cómo se ha producido su acercamiento a esa cosmovisión?

VC: Una estrategia de investigación desarrollada con mi grupo es que los expertos locales que nos han acompañado deberían haber sido los autores también de nuestros trabajos. Porque me pregunto: ¿Sabe más un profesional que estudia, que la gente que produce ese conocimiento?
 
Me asombro siempre, en un sentido de respeto y admiración, que pueblos sin arquitectura como el selknam, tengan conocimientos y mitos relativos a todo el espejo de la tierra sobre el cielo, es decir, conocimiento astronómico acabado, y no tienen ningún monumento, en el sentido clásico.

Algunas sociedades, por organización política y de estrategia de recursos o por razones sociopolíticas, lograron o necesitaron construir grandes monumentos, pero hay otros pueblos que tienen el mismo conocimiento análogo, ancestral de milenios de transmisión y que no se expresan materialmente así. Entonces, tampoco creo que haya que estar separando los patrimonios de materiales a inmateriales.

¿Advierten hoy una tendencia a respetar más las culturas ancestrales?, por ejemplo de parte de los jóvenes.

CM: Cuando hubo que poner en un instrumento normativo que el nombre y los apellidos se escriben tal como lo indican los padres, y cuando todavía los indígenas les enseñan a sus hijos elementos de autodefensa para que no sean ridiculizados en el colegio, el trabajo y el barrio... nuestra urgencia es otra.

Somos absolutamente históricos, sabemos dónde están sepultados nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y nuestros padres y dónde seremos sepultados nosotros. Ese hecho marca la diferencia de un país que está pensando recién su bicentenario.
Tenemos una alta masa de jóvenes que no se interesa por la política, son ahistóricos. Usamos el lenguaje del video clip, no hay sabor por la palabra, la imagen, ni la fascinación por los olores y los sonidos. Por lo tanto, lo que pervive hoy es un estado lamentable del mal gusto y tenemos que sobrevivir y navegar en este marasmo.

Desde lo indígena en este gran naufragio la memoria parece nuestra gran tablita de salvación, para otear en el horizonte nuevos territorios. Yo no tengo esperanza en esta juventud.

VC: No puedo decir "todos los jóvenes son posmodernos". De 27 alumnos de mi curso de postgrado de Ingeniería Forestal, veo sólo a tres que miran el tema irónicamente. Debemos dar otra formación si queremos meternos en la conservación y sensibilizar al resto de la sociedad que no es originaria. Porque en los pueblos indígenas, cada persona, ya sea desde la autoeducación o desde la educación formal, tiene claridad, porque están metidos en una cosmovisión diferente.

Si uno ve la masa global, puedo entender esa visión de César, que es drástica, pero veo personas interesadas, que quizá sean pequeños segmentos, pero a estas alturas es tan urgente todo, que hay que aprovechar todos los frentes de la manera más coherente, como una forma de ver las posibilidades de existencia de todo el mundo. En forma cotidiana los indígenas son gente ávida de conocimientos, de saber por qué. Sin esos por qué de las sociedades precolombinas no habríamos llegado a ninguna parte, rpc

La sabiduría tras el SOLSTICIO DE INVIERNO:

Cuando la luna da un paso de gallo hacia delante y el sol da un paso de gallo hacia atrás, se produce el solsticio de invierno, según la cosmovisión mapuche. Hasta el nuevo solsticio, cuando el sol da un paso de gallo hacia delante y la luna da un paso de gallo hacia atrás.

La ruca tiene dos entradas y al medio está el fogón. Millahueique explica que lo que acontece entonces es muy cinematográfico: sobre el humo del fogón da el haz de luz y éste se va corriendo... y esa corrida mide lo que el paso de un gallo.

La antropóloga precisa que en el caso del mundo andino ellos cuentan cómo camina el sol durante junio, y por supuesto la luna también. "Te cuentan cómo un día el sol aparece por un cerro y "camina" hacia otro. El cerro es el gran referente". Es el mismo concepto de avanzar y retroceder. Y es parte de su ciencia, de su filosofía, que rige todo lo que hacen respecto a su recolección, a su agricultura. Por lo tanto, nada está suelto en este mundo, nada es casualidad y al final hay un conocimiento tan milimétricamente preciso, tal como lo es el paso del gallo.

Fotografía: !) Juego de Palín Mapuche, Claudio Gay.

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